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Oda a la IZALCO

Russel Jones, el editor de la revista New Zealand Road Cyclist, mantuvo un monólogo interior acerca de la FOCUS IZALCO Disc. ¿El resultado? Un pequeño poema de amor... Aquí tenéis las palabras concretas:

«Si se habla de frenos de disco, es imprescindible mencionar nuestro sistema R.A.T.: es el sistema de eje pasante más rápido y sencillo que he utilizado hasta la fecha y el más parecido a los cierres rápidos tradicionales de las bicicletas de carretera. Lo más importante es que no fui capaz de detectar ningún tipo de desgaste o rozamiento del disco tras volver a poner las ruedas cientos de veces. Creedme, intenté que fallara, pero funciona».

«Tengo que admitir que es verdaderamente difícil encontrarle alguna pega a la experiencia de montar esta bicicleta, igual que pasaba con la versión con freno de pinzas. Curiosamente,es muy difícil señalar lo que está bien, es simplemente perfecta. De alguna forma supone un regreso a los fundamentos. Es una bicicleta de carretera discreta y sencilla, que no presenta florituras, solo oportunos retoques aquí y allá, todo ello respaldado por la geometría de carreras acreditada de Focus.

En realidad, todo depende del modelo que elijas. He oído comparar esta tendencia actual de usar frenos de disco con la transición del carrete fotográfico a la fotografía digital. ¿Dentro de 10 años veremos solo a los puristas aferrarse a los frenos de pinzas o estamos realmente ante una revolución?

Por otro lado (y esta es una ventaja enorme para aquellos que siempre se han negado a utilizar llantas de carbono por su mal rendimiento en condiciones de lluvia), ponedle un juego de llantas de carbono a este modelo y tendréis una bicicleta ligera con la que disfrutar».

Aparte de todo esto, quizás el verdadero halago a esta Izalco Max sea que he hecho muchísimos kilómetros con ella, simplemente por gusto, porque lo necesitaba. Con esta bicicleta, igual que con su equivalente con freno de pinzas, uno solo quiere buscar una excusa para salir, desbocarse por entre las colinas, presumir de ella en los tramos llanos y superar sus propios límites en cada descenso. Así es como deberían ser las auténticas bicis de carreras –no quiero devolverla nunca, jamás.

Lee el informe completo en el número 34 de mayo/junio de la revista NZRC.