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A la Copa del Mundo de Esquí en bicicleta de montaña eléctrica

¿Cómo cambia la movilidad en la montaña gracias a la bicicleta de montaña eléctrica? Esto es lo que se preguntó la leyenda viva de la bicicleta, Dirk Belling; y se atrevió a descubrirlo por sí mismo. Acompañado del guía Gebhard Kneisl, se dirigió en bicicleta de montaña eléctrica a la apertura de la Copa del Mundo de Esquí en Sölden.

El ruido de los cencerros despierta bruscamente al pueblo de Sölden. Sin embargo, no se trata de vacas, sino de un tropel de aficionados suizos que se apretuja para entrar en el autobús lanzadera. Es 24 de octubre, y tenemos el mismo destino a 2700 metros. Mientras que los suizos viajan en autobuses a la ceremonia de apertura de la Copa del Mundo de Esquí en el glaciar de Rettenbachferner, nosotros nos ponemos en ruta con las bicicletas de montaña eléctricas.

Nuestra ruta comienza en la estación del teleférico de Gaislachkogl. Desde allí tendremos que transitar por empinadas praderas de montaña, sendas forestales nevadas y senderos técnicos, pasar por Hochsölden (2083 m) y subir por las áreas de esquí hasta la zona de llegada de la Copa del Mundo de Esquí en Rettenbach.

Asistencia intermedia del motor y marcha corta

Hace un tiempo otoñal de ensueño, algunos senderos están completamente cubiertos con hielo y nieve; una nueva experiencia con la bicicleta de montaña eléctrica. Con una bicicleta de montaña normal, los casi 1400 metros de altitud habrían sido una auténtica tortura con multitud de tramos donde sería necesario empujar la bici o llevarla al hombro. Las bicicletas de montaña eléctricas con cubiertas más anchas 27,5+ me permiten disfrutar de una experiencia de conducción totalmente nueva. Gebhard me enseña cuál es el mejor ajuste para avanzar: «Con asistencia intermedia del motor y una marcha corta, avanzarás con seguridad por la nieve profunda», sonríe Gebhard.

Superamos los primeros desniveles atravesando una pradera de montaña con muchísima pendiente. ¡Espero no caerme aquí! Como si se tratara de una ruta de esquí, Gebhard me guía de manera segura y precavida, ascendiendo en zigzag. Las ruedas anchas proporcionan el agarre necesario. «Como agricultor de montaña, he segado miles de hectáreas de estas empinadas praderas», me cuenta Gebhard con voz tranquila. Pasó todos los veranos de sus primeros 17 años en los pastizales de altura de sus padres, por lo que conoce el valle de Sölden como la palma de su mano.

Giramos hacia un sendero técnico y escarpado. El terreno es blando y está suelto en algunas zonas. A pesar del pesado equipo que llevamos a la espalda, la asistencia completa nos permite dominar el sendero. Aun así, comenzamos a transpirar. Gebhard me cuenta que, con la Focus Jarifa Fat con motor Impulse EVO RS, hace entre 3000 y 4000 metros de desnivel con la carga de una batería.

Los cañones de nieve y los pilares del teleférico marcan el camino de ascenso a través de la estación de esquí. El sol aún brilla con fuerza, y ha convertido las pistas de esquí en senderos embarrados y blandos. A cada rato, un sudor frío me recorre la frente al abordar desniveles con hielo. Un resbalón ahora y el desastre sería total... Pero la bici asciende con seguridad y poco esfuerzo, y puedo recrearme con la vista de la pared del glaciar cada vez más próxima.

¿Bicicletas de montaña eléctricas de Marte?

Cuando llegamos arriba, la fiesta para celebrar el final de la carrera ya está en pleno apogeo en la pendiente de meta. Música a todo volumen y abundante alcohol que animan a los 17000 visitantes bajo un precioso sol. Entre la muchedumbre de la fiesta, conseguimos encontrar un banco libre y un café caliente. La gente mira con asombro a Gebhard con su bicicleta eléctrica, como si fuera un extraterrestre. A algunos, la curiosidad los lleva al punto de querer una «foto de prueba».

Antes de emprender el regreso, queremos probar las bicicletas sobre la nieve firme de las pistas ya preparadas. Subimos unos cientos de metros por el borde de la pista hasta llegar a las cintas que delimitan la pendiente del campeonato. Gracias a las gruesas nervaduras, que se agarran con profundidad a la nieve compacta, es como circular por grava firme. Por desgracia, no podemos seguir más allá. Mientras la estación de esquí está abierta, no se permiten bicicletas en la pista.

«En invierno, tras el cierre de las pistas, suelo bajar por las pistas vacías hasta la estación en la bici de montaña eléctrica. La atmósfera es increíble», me cuenta Gebhard con una amplia sonrisa. De una cosa estoy seguro: ¡Eso quiero probarlo yo mismo en mi próxima visita!